El art. 47 de la Constitución Española señala queTodos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

El derecho a una vivienda adecuada es un derecho humano reconocido en la normativa internacional de los Derechos Humanos  y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales como elemento integrante del derecho a un nivel de vida adecuado pero ¿qué se considera “vivienda adecuada”?

Según la ONU, la vivienda adecuada debe proveer más que cuatro paredes y un techo. Además, se deben cumplir una serie de condiciones particulares:

Seguridad de la tenencia. Condiciones que garanticen a sus ocupantes protección jurídica contra el desalojo forzoso, el hostigamiento y otras amenazas.

Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura. Contempla la provisión de agua potable, instalaciones sanitarias adecuadas, energía para la cocción, la calefacción y el alumbrado, así como para la conservación de alimentos y eliminación de residuos.

Asequibilidad. El costo de la vivienda debe permitir acceder a ella sin poner en peligro el disfrute de otros satisfactores básicos o el ejercicio de sus derechos humanos. Una vivienda es asequible si un hogar destina menos del 30% de su ingreso en gastos asociados a la vivienda (ONU, 2018).

Habitabilidad. Condiciones que garantizan la seguridad física de sus habitantes y les proporcionan un espacio habitable suficiente, así como protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otros riesgos para la salud y peligros estructurales.

Accesibilidad. El diseño y materialidad de la vivienda debe considerar las necesidades específicas de los grupos desfavorecidos y marginados, particularmente de personas con discapacidad.

Ubicación. La localización de la vivienda debe ofrecer acceso a oportunidades de empleo, servicios de salud, escuelas, guarderías y otros servicios e instalaciones sociales, y estar ubicada fuera de zonas de riesgo o contaminadas.

Adecuación cultural. Su ubicación respeta y toma en cuenta la expresión de identidad cultural.

Vivienda durable. Construida en una zona no riesgosa y con una estructura permanente y adecuada para la protección de sus habitantes de condiciones climáticas extremas.

Espacio vital suficiente. Menos de cuatro personas por cuarto disponible.

Acceso a agua mejorada. Disponer de una cantidad suficiente de agua para el uso de la familia (20 litros por persona/día).

Acceso a saneamiento adecuado. Conexión alcantarillado público.